Profeta es una voz griega, y designa al que habla por otro, o sea en lugar de otro; equivale por ende, en cierto sentido, a la voz «intérprete» o «vocero». Pero poco importa el significado de la voz griega; debemos recurrir a las fuentes, a la lengua hebrea misma. En el hebreo se designa al profeta con dos nombres muy significativos: El primero es «nabí» que significa «extático», «inspirado», a saber por Dios. El otro nombre es «roéh» o «choséh» que quiere decir «el vidente», el que ve lo que Dios le muestra en forma de visiones, ensueños, etc., ambos nombres expresan la idea de que el profeta es instrumento de Dios, hombre de Dios que no ha de anunciar su propia palabra sino la que el Espíritu de Dios le sopla e inspira.

Isaías

Autor: Isaías. Es el primero de los llamados profetas mayores y el motivo para llamarles así es por la extensión de sus escritos. Isaías fue llamado por Dios al ministerio durante el reinado de Uzías (Isaías 6). Su nombre, que significa “salvación de Jehová”, describe bien su ministerio y mensaje. Profetizó durante los reinados de Uzías, Jotám y Ezequías y tal vez durante el reinado de Manasés, entre 757 y 697 a. C. Isaías fue un estadista a la vez que profeta porque le hayamos hablando y actuando en conexión con los asuntos públicos de la nación. La tradición dice que fue arrestado y condenado a muerte por el impío Manasés, siendo aserrado en pedazos.
Época: Los acontecimientos históricos registrados en Isaías abarcan un período de casi sesenta y dos años, desde el año 760 a 698 a. C. Este libro se divide en tres secciones (aunque la 2ª y 3º van juntas).
1ª-Sección condenatoria, que contiene en la mayor parte reprensiones por los pecados de Israel (capítulos del 1 al 35).
2ª-Sección histórica, que relata la invasión de Siria así como la liberación milagrosa de Jerusalén por el Señor. También vemos la sanidad del rey Ezequías (capítulos 36-39).
3ª-Sección consolatoria, que contiene palabras de consuelo al castigado Israel y promesas de restauración y bendición (capítulos del 40 al 66).
Tema: De todos los escritos proféticos, los de Isaías son los más hermosos y sublimes. En ningún otro libro del Antiguo Testamento tenemos una visión tan clara y gloriosa del Mesías y su reino. Debido a su énfasis en la gracia de Dios y en su obra redentora con relación a Israel y las naciones se le llama a este libro “el quinto evangelio”, y a su autor “el evangelista del Antiguo Testamento”. Las dos divisiones principales del libro nos ayudarán a encontrar su tema. La clave de la primera división (capítulos de 1 al 39) es condena. Al leer esta sección escuchamos el rumor de la ira de Dios contra el apóstata Israel y contra las naciones idólatras vecinas. En estos capítulos están profetizados el cautiverio del pueblo por Nabucodonosor y la tribulación y juicios de los “últimos días”. La clave de la segunda sección (y la tercera) es consuelo. Esta sección contiene profecías de la vuelta de Israel del cautiverio babilónico, así como de su restauración y vuelta a su tierra de Palestina en los últimos días. Con estas dos divisiones en la mente podemos resumir el tema de este libro de la siguiente manera: el pecado produce como resultado la condena, esclavitud y tribulación para el pueblo hebreo; la gracia produce su salvación y exaltación.

Jeremías

Autor: Jeremías era hijo de Hilcías, un sacerdote de Anatot, en tierra de Benjamín. Fue llamado al ministerio cuando era muy joven (1:6), en el año decimotercero del rey Josías, como setenta años después de la muerte de Isaías. Más tarde, posiblemente por causa de la persecución por parte de su pueblo, y tal vez de su propia familia, salió de Anatot y vino a Jerusalén. Allí y en otras ciudades de Judá, sirvió en su ministerio alrededor de 40 años. Durante los reinados de Josías y Joacaz se le permitió continuar con su ministerio en paz, pero durante los reinados de Joacím, Joaquín y Sedequías sufrió una severa persecución. En el reinado de Joacím fue encarcelado por profetizar la desolación de Jerusalén, y durante el de Sedequías fue arrestado como desertor y permaneció en la cárcel hasta la toma de la ciudad y puesto en libertad por Nabucodonosor, permitiéndole éste volver a Jerusalén. A su regreso procuró disuadir al pueblo de que volvieran a Egipto para escapar de lo que creían un peligro amenazante. No hicieron caso de su mensaje y emigraron a Egipto, llevando consigo a Jeremías. En Egipto continuó sus esfuerzos para que el pueblo se volviera a Dios. La tradición dice que enojados por sus continuas advertencias y reprensiones, los judíos le dieron muerte en Egipto.
Época: Desde el año 13 de Josías hasta la primera parte del cautiverio en Babilonia, abarcando un período de 40 años.
Tema: Tanto Isaías como Jeremías llevaron mensajes de condena al pueblo apóstata, pero mientras el de Isaías era vigoroso y severo, el de Jeremías era moderado y suave. El primero manifestaba en su expresión la ira santa de Dios en contra del pecado de Israel. El último, una expresión de su pesar por causa de la dura reprensión de Dios. Al reprender a Israel Isaías mojó su pluma en tinta de fuego, Jeremías en lágrimas. Después de la denuncia a Israel de su pecado, Isaías prorrumpió en exclamaciones de gozo al ver la restauración venidera. También Jeremías vislumbró el mismo suceso feliz, pero no fue suficiente para enjugar sus lágrimas o despejar la niebla de su pesar por el pecado de Israel. Por causa de este último hecho se le conoce como “el profeta de las lágrimas”.

Lamentaciones

Autor: Jeremías.
Época: La misma que vimos en el libro de Jeremías.
Tema: El libro de Lamentaciones es un apéndice a la profecía de Jeremías, respirando la aguda y dolorosa tristeza del profeta por las miserias y desolaciones de Jerusalén, que fueron el resultado de su destrucción. El pesar y las lamentaciones expresadas en la profecía de Jeremías encuentran aquí su culminación. El río de lágrimas que corrió allí, llega a ser un enorme torrente en este libro. El objetivo principal de éste fue enseñar a los judíos a reconocer la mano castigadora de Dios en sus calamidades y a volverse a Él con sincero arrepentimiento. La endecha triste de Jeremías fue asimilada por la nación judía ya que cantan este libro todos los viernes en un lugar de lamento de Jerusalén, y lo leen en la sinagoga en el ayuno del día 9 de agosto, el día apartado para lamentar las cinco grandes calamidades que han venido sobre la nación. Resumiremos el tema de Lamentaciones de la siguiente manera: Las desolaciones de Jerusalén como el resultado de sus pecados, y el castigo de un Dios fiel y misericordioso para conducirles al arrepentimiento.

Ezequiel

Autor: Se cree que Samuel escribió el libro hasta el capítulo 24. Debido a que en 1ª de Crónicas 29:29 se nombra a Natán y Gad como que habían vivido algunos sucesos en la vida de David, se considera que fueron los autores de los capítulos restantes.
Época: Desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl, abarcando un período de ciento quince años, aproximadamente desde 1171 hasta 1056 a.C.
Tema: 1ª de Samuel es un libro de transición. Relata cómo el gobierno de los jueces fue sustituido por el de los reyes y cómo el gobierno de Dios, como un Rey invisible, fue sustituido por el de un rey visible, haciéndoles igual a las demás naciones. Este es un libro, tanto de historia como de biografías. El contenido puede agruparse en torno a tres personajes: Samuel, un israelita de corazón humilde y consagrado, sirviendo fielmente a Dios. Saúl, un rey egoísta, celoso, obstinado, inconstante y desobediente a Dios. David, “un hombre según el corazón de Dios”, el dulce cantor de Israel. Hombre de oración y alabanza, probado, disciplinado, perseguido y finalmente coronado como rey de Israel.

Daniel

Autor: Daniel. Pertenecía a la tribu de Judá, probablemente miembro de la familia real (1:3-6). Cuando aún era muy joven fue llevado cautivo a Babilonia, en el año tercero del rey Joacím (2 Crónicas 36:4-7) y ocho años antes que Ezequiel. Junto con otros tres jóvenes fue colocado en la corte de Nabucodonosor a fin de que obtuvieran una preparación especial en la educación de los caldeos. Allí alcanzó uno de los puestos más elevados del reino; una posición que retuvo durante el gobierno persa, que siguió al babilónico. Profetizó durante todo el cautiverio siendo su última profecía dada durante el reinado de Ciro, dos años antes del regreso de Israel a Palestina. Por causa de su vida intachable en medio de la corrupción de la corte, es uno de aquellos mencionados por Ezequiel como ejemplos de piedad. El mismo profeta Ezequiel da testimonio de la sabiduría de Daniel (Ez 28:3).
Época: Desde Nabucodonosor a Ciro, abarcando un período de 73 años, desde 607 hasta 534 a. C.
Tema: El libro de Daniel es, en su mayor parte, una historia profética del poder de los gentiles desde el reinado de Nabucodonosor hasta la segunda venida de Cristo. Los profetas en general enfatizan el poder y la soberanía de Dios con relación a Israel y muestran al Señor conduciendo los destinos de su pueblo escogido a través de los siglos hasta la restauración final. Por otra parte, Daniel hace un énfasis especial en la soberanía de Dios en relación a las naciones y muestra a Éste como quien tiene el poder y control sobre ellas hasta el momento de la destrucción de éstas con la venida de Cristo. La visión de Daniel es la de un Dios y Señor que rige todo. Omnisciente y omnipotente. Tiene la visión de reyes y reinos que surgen y pasan. De imperios que se levantan y caen; mientras que Dios en su trono en los cielos rige y gobierna todos sus movimientos mostrando su maravillosa soberanía.